Gobernador de EngueraLa experiencia como dirigente local que acumula El Gobernador ha provocado que considere que esa villa es de su propiedad. Y es entendible en parte, porque en Enguera es admirado, y hasta incluso idolatrado, por sus vecinos. La mayoría de ellos confía en su criterio a ciegas.

El manicomio, como él prefiere llamarlo, es una de sus mayores torturas a lo largo de los años que lleva gobernando. Se prometió a sí mismo eliminarlo de su pueblo. Erradicar la mala imagen que ofrecía ese lugar... Pero son varias las razones que le impiden cumplir con ese objetivo.

Cree en Dios por encima de todas las cosas. Esta fuerte convicción le hace pensar que el apocalípsis está por llegar y que, para entonces, sólo sobrevivirá una raza superior: los competentes, aventureros, que son capaces de tomar decisiones importantes, como él mismo.